PREVENPOL

Somos la sección de ISFES especializada en la Prevención de Riesgos Laborales para Policías, vamos un paso por delante del trabajo en oficinas y avanzamos hacia la PRL en las funciones policiales. Prevención específica para las patrullas, uso de armas, factores psicosociales, etc. Cursos de formación y jornadas profesionales. Asesoria en PRL. Peritajes en Ciencias Policiales. Defendemos a policías en sus actuaciones.

jueves, 10 de septiembre de 2026

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO EN LOS SERVICIOS DE POLICÍA


La prevención del suicidio también es cosa de policías

Como policía, desempeñas un doble papel en la prevención del suicidio:

• Como primer interviniente, puedes encontrarte ante un ciudadano en riesgo de suicidio y tu actuación puede resultar decisiva.

• Como miembro de un colectivo profesional especialmente vulnerable, también puedes encontrarte con compañeros que atraviesan una situación de sufrimiento emocional y presentan riesgo de suicidio.

En algún momento y en algún lugar, tú mismo o un compañero puede necesitar ayuda.

Por eso es importante conocer las señales de alerta, saber identificarlas y actuar a tiempo.

¿QUÉ ES ÚTIL?

Conocer las señales de alerta más habituales permite detectar situaciones de riesgo y facilita una intervención temprana.

En el ámbito policial, donde la exposición a situaciones traumáticas, el estrés, la presión profesional y determinadas circunstancias personales pueden generar un importante desgaste, prestar atención a los cambios en uno mismo y en los compañeros puede ser fundamental.

No se trata de diagnosticar, sino de observar, escuchar y actuar cuando aparecen señales que indican que algo no va bien.

SEÑALES DE ALERTA

VERBALES: ¿QUÉ DICE?

Presta atención a comentarios o expresiones como:

• Comentarios negativos sobre sí mismo o sobre su futuro:
“no valgo para nada”, “mi vida no tiene sentido”, “soy una carga”, “estoy cansado de luchar”, “siento vergüenza de mí mismo”.

• Expresiones de soledad, desesperanza, tristeza o rabia:
“me siento solo, no tengo a nadie”, “no disfruto con nada”, “las cosas nunca van a mejorar”, “esta vida es un asco”, “no puedo más”.

• Despedidas verbales o escritas:
“quiero agradecerte lo que has hecho por mí”, “he hecho todo lo que estaba en mi mano”.

• Comentarios relacionados directamente con el suicidio o la muerte:
“me gustaría desaparecer”, “quiero descansar”, “me pregunto cómo sería todo si estuviese muerto”, “no merece la pena seguir viviendo”, “quiero acabar con todo”.

Estos comentarios no deben minimizarse ni interpretarse simplemente como una forma de llamar la atención. Pueden constituir señales de un sufrimiento importante.

CONDUCTUALES: ¿QUÉ HACE?

También debemos observar cambios significativos en la conducta:

• Cambio repentino en su comportamiento:
aumento de la irritabilidad, consumo de alcohol u otras drogas, aislamiento, pérdida de interés por actividades habituales o cambios bruscos en su estado de ánimo.

• Periodos de calma o tranquilidad inusuales después de una etapa de gran inquietud, angustia o agitación. Un cambio brusco de este tipo puede constituir una señal de riesgo.

• Autolesiones recientes o conductas de daño hacia uno mismo.

• Regalar objetos personales, preciados o queridos.

• Resolver o zanjar asuntos pendientes de forma inusual.

• Realizar trámites relacionados con cuestiones finales, como preparar un testamento u organizar determinados asuntos personales.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Ante una señal de alarma, ACTÚA.

No ignores aquello que te preocupa y no pienses que “ya se le pasará”.

• Acércate y escucha.

• Pregunta directamente cuando exista preocupación por su seguridad.

• No juzgues ni minimices lo que está expresando.

• Comunícalo a un mando, responsable o persona de confianza cuando sea necesario.

• Facilita el acceso a valoración y ayuda profesional.

• Si existe un riesgo inmediato, garantiza la seguridad y solicita asistencia urgente.

• No dejes sola a una persona cuando exista un riesgo evidente e inmediato.

• Retira, cuando sea posible y seguro hacerlo, aquellas circunstancias que puedan aumentar el riesgo.

La prevención también es un deber profesional.

Y SI TE PASA A TI…

Ser policía no te hace inmune al sufrimiento.

Pedir ayuda no es una muestra de debilidad ni una falta de profesionalidad.

Si notas que algo está cambiando en ti, que no puedes más, que has perdido la esperanza o que aparecen pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio, habla con alguien y busca ayuda profesional.

No tienes que afrontar la situación solo.

SI TE PREOCUPA UN COMPAÑERO

No mires hacia otro lado.

Una conversación puede ser el primer paso para que una persona acepte ayuda.

Escucha sin juzgar, muestra preocupación y facilita que pueda acceder a la ayuda que necesita.

Si existe riesgo inmediato, garantiza la seguridad y solicita asistencia urgente a través del 112 o de los servicios de emergencia correspondientes.

DETECTAR. ESCUCHAR. ACTUAR.

La prevención del suicidio también es responsabilidad de todos los policías.

POSTER ESTRATEGIA SUICIDIO GOB. ARAGÓN 





No hay comentarios:

Publicar un comentario