La conducción de vehículos policiales es una situación de riesgo específico de los Cuerpos de Policía ya que los mismos están encargados de la vigilancia del Tráfico y, a su vez, están obligados a la actuación en situaciones de emergencias y a la persecución de la comisión de delitos, circunstancia que puede acarrear servicios de urgencia que pueden conllevar una conducción policial con circunstancias especiales de persecución, escape, escolta, traslado de detenidos, etc.
Los medios técnicos que se deben requerir para ello deben ser acordes a las necesidades, siendo todos ellos modernos y homologados para las funciones a desarrollar. Los equipos de protección individual (EPI’s) deben ser los mismos que los del resto de trabajadores y, además, se debe contar con equipos de protección personal que sean específicos para el ámbito policial, es decir, equipos de protección policial (EPP’s).





