PREVENPOL

Somos la sección de ISFES especializada en la Prevención de Riesgos Laborales para Policías, vamos un paso por delante del trabajo en oficinas y avanzamos hacia la PRL en las funciones policiales. Prevención específica para las patrullas, uso de armas, factores psicosociales, etc. Cursos de formación y jornadas profesionales. Asesoria en PRL. Peritajes en Ciencias Policiales. Defendemos a policías en sus actuaciones.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

LA VUELTA A CLASE: CURSOS ISFES SEPTIEMBRE


 LA VUELTA A CLASE: CURSOS ISFES SEPTIEMBRE

📚🚔
Septiembre es también momento de volver a formarse. Desde ISFES ponemos en marcha cinco nuevos cursos online dirigidos a profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y del ámbito de la seguridad.
📌 Armas cortas y largas
14/09/2026 – 25/10/2026
80 horas
📌 Detección de alcohol y drogas en conductores en la intervención policial
14/09/2026 – 08/11/2026
100 horas
📌 Especialista en videovigilancia para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y personal de seguridad privada
14/09/2026 – 08/11/2026
75 horas
📌 Abordaje policial de la trata de seres humanos. Detección e intervención
28/09/2026 – 08/11/2026
50 horas
📌 Iniciación a la criminalística y a la policía científica
28/09/2026 – 22/11/2026
100 horas
💻 Todos los cursos son online y suman 405 horas de formación especializada.
Consulta los programas, fechas e inscripción en:
ISFES – Formación especializada para profesionales de la seguridad y las emergencias.

GUANTES DE PROTECCION POLICIAL

Guantes de protección en la Policía: un EPI que debe responder al riesgo real.

La protección de las manos constituye un elemento esencial dentro de la Prevención de Riesgos Laborales en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En la actividad policial, las manos están expuestas de forma habitual a riesgos muy diferentes: cortes, pinchazos, abrasiones, golpes, atrapamientos, contacto con sustancias químicas o biológicas, temperaturas extremas e incluso lesiones derivadas del uso de determinados equipos o herramientas durante una intervención.

La NTP 1177 del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) aborda los requisitos generales aplicables a los guantes de protección y a otros protectores de manos y brazos incluidos en el ámbito de la UNE-EN ISO 21420:2020, Guantes de protección. Requisitos generales y métodos de ensayo, norma que sustituyó a la anterior UNE-EN 420:2004+A1:2010.

NTP 1177 del INSST

Aunque la norma tiene un carácter general, sus principios resultan especialmente relevantes cuando se trasladan al trabajo policial. No todos los guantes sirven para todas las intervenciones, y la elección del guante debe partir del riesgo que se pretende controlar.

Del EPI al equipo de protección policial, EPP.

En el ámbito policial existe además una particularidad que conviene tener presente. Junto a los equipos de protección individual (EPI) utilizados frente a riesgos laborales, los agentes emplean equipos de protección policial (EPP) específicamente concebidos para determinadas situaciones operativas.

Un guante anticorte, un guante destinado a la manipulación de evidencias, un guante de protección frente a determinados productos químicos o unos guantes específicamente diseñados para una intervención policial pueden responder a necesidades diferentes y no son necesariamente intercambiables.

Desde la perspectiva preventiva, la cuestión fundamental no es únicamente si el agente dispone de guantes, sino si el guante proporcionado ofrece una protección adecuada frente al riesgo existente y permite desarrollar la intervención con seguridad y eficacia.

Esta distinción es especialmente importante porque en una intervención policial pueden coexistir riesgos laborales y riesgos operativos. Una actuación puede requerir, por ejemplo, protección frente a cortes o pinchazos y, al mismo tiempo, conservar suficiente sensibilidad y destreza manual para realizar una detención, manipular unas esposas, utilizar una emisora, manejar un arma reglamentaria o prestar asistencia a una persona.

Las manos, una zona especialmente expuesta

La elevada participación de las manos en prácticamente todas las tareas policiales convierte esta parte del cuerpo en una zona especialmente vulnerable.

Durante el servicio pueden producirse cortes, pinchazos, abrasiones, golpes, aplastamientos, quemaduras, contactos con productos químicos o exposición a agentes biológicos, entre otros riesgos.

En determinadas actuaciones existe además un riesgo particularmente relevante: el contacto con objetos o superficies que puedan presentar elementos cortantes o punzantes que el agente no puede identificar previamente. Registros, inspecciones, intervenciones con personas heridas, actuaciones en vehículos o manipulación de objetos abandonados son ejemplos en los que la protección de las manos puede adquirir una importancia decisiva.

Por este motivo, la evaluación de riesgos de los puestos policiales debe contemplar las circunstancias reales en las que se desarrolla el trabajo y no limitarse a una descripción genérica de las funciones.

Un guante no protege frente a todos los riesgos

Uno de los errores más frecuentes en materia de prevención consiste en considerar que disponer de un determinado guante equivale automáticamente a estar protegido.

La UNE-EN ISO 21420:2020 establece requisitos generales para los guantes de protección, pero no determina por sí misma el nivel de protección frente a cada riesgo específico. Para conocer las prestaciones concretas del guante es necesario acudir a las normas específicas aplicables al riesgo que se pretende controlar.

En otras palabras, un guante puede cumplir los requisitos generales y, sin embargo, no ser adecuado para una determinada intervención policial.

La selección debe responder siempre a una pregunta básica:

¿Frente a qué riesgo concreto necesitamos proteger las manos del agente?

A partir de ahí deben determinarse las prestaciones necesarias: resistencia al corte, perforación, abrasión, productos químicos, microorganismos, calor, frío u otros riesgos presentes en la actividad.

Protección y operatividad deben ir de la mano

En el trabajo policial existe además un factor que adquiere una importancia especial: la protección no puede analizarse de forma aislada de la operatividad.

Un guante excesivamente rígido, voluminoso o que reduzca significativamente la sensibilidad táctil puede dificultar determinadas tareas y generar otros riesgos. La protección debe ser compatible, en la medida de lo posible, con la movilidad, destreza y capacidad de manipulación que exige el servicio.

Por ello, la elección de un guante policial no debería basarse únicamente en su nivel máximo de protección. Deben valorarse conjuntamente el riesgo, el nivel de protección necesario, la ergonomía, la destreza, el ajuste, la comodidad, las condiciones ambientales y las características de la intervención.

En determinadas situaciones será prioritaria la resistencia frente al corte o la perforación; en otras, la protección química o biológica; y en otras puede resultar fundamental mantener la máxima capacidad de manipulación.

La protección empieza por una correcta selección

Desde la perspectiva de la PRL policial, la entrega de EPI y EPP debe formar parte de un sistema preventivo más amplio. La protección de las manos no se resuelve simplemente proporcionando un modelo de guante a toda la plantilla.

Es necesario identificar los riesgos de cada actividad, seleccionar el equipo adecuado, garantizar que el agente conoce sus características y limitaciones, establecer las condiciones de utilización y mantenerlo en condiciones que permitan conservar sus prestaciones.

Además, debe tenerse en cuenta la vida útil del equipo. Un guante deteriorado, contaminado, deformado o que haya perdido sus propiedades protectoras puede ofrecer una falsa sensación de seguridad.

En la actividad policial, donde determinados equipos pueden resultar decisivos durante una intervención, el estado de conservación del elemento de protección debe considerarse una cuestión preventiva y no únicamente de intendencia o equipamiento.

La prevención también debe llegar a la intervención policial

La aplicación de los principios de la UNE-EN ISO 21420 al ámbito policial permite introducir una idea fundamental: no basta con disponer de equipos de protección; deben ser los adecuados para el riesgo, estar correctamente seleccionados y mantenerse en condiciones de cumplir su función.

La PRL policial debe contemplar las particularidades de un trabajo en el que el agente puede pasar en cuestión de segundos de una situación rutinaria a una intervención con riesgo elevado. Esa incertidumbre hace especialmente importante que los equipos de protección estén previamente definidos, disponibles y correctamente integrados en los procedimientos de trabajo.

Porque en una intervención policial el equipo que protege al agente debe estar diseñado pensando en el riesgo real al que se enfrenta, pero también en la tarea que tiene que seguir realizando mientras se protege.

La protección eficaz no consiste en llevar más equipos, sino en llevar el equipo adecuado para el riesgo adecuado y en el momento adecuado.